ACTIVIDAD AGOSTO 19 AL
24 DE AGOSTO 2019.
LECTURA LITERARIA Y MEDIACIÓN
Leer el
cuento El árbol de las lilas. María Teresa Andruetto. Busque un video, canción, poesía, u otro
cuento que establezca relaciones con este primero. Publique en el blog el cuento
de Andruetto, junto a este el texto seleccionado y un breve texto justificando
la selección.
UNO
Él se sentó a esperar bajo la sombra de un árbol florecido de lilas.
Pasó un señor rico y le preguntó:
-¿Qué hace usted, joven, sentado bajo este árbol, en lugar de trabajar y hacer dinero?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó una mujer hermosa y le preguntó:
-¿Qué hace usted, hombre, sentado bajo este árbol, en lugar de conquistarme?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Él se sentó a esperar bajo la sombra de un árbol florecido de lilas.
Pasó un señor rico y le preguntó:
-¿Qué hace usted, joven, sentado bajo este árbol, en lugar de trabajar y hacer dinero?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó una mujer hermosa y le preguntó:
-¿Qué hace usted, hombre, sentado bajo este árbol, en lugar de conquistarme?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó un chico y le preguntó:
-¿Qué hace usted, señor, sentado bajo este árbol, en vez de jugar?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó la madre y le preguntó:
-¿Qué haces, hijo mío, sentado bajo este árbol, en vez de ser feliz?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
****
DOS
Ella salió de su casa dispuesta a buscar.
Cruzó la calle.
Atravesó la plaza.
Y pasó junto al árbol florecido de lilas.
Miró rápidamente al hombre.
Al árbol.
Pero no se detuvo.
Había salido a buscar.
Y tenía prisa.
Él, con una sonrisa, la vio pasar.
Alejarse.
Hacerse un punto pequeño.
Desaparecer.
Y se quedó mirando el suelo nevado de lilas.
Ella fue por el mundo a buscar.
Por el mundo entero.
En el Norte había un hombre con los ojos de agua.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-No lo creo. Me voy –dijo el hombre con los ojos de agua.
Y se marchó.
En el Este había un hombre con las manos de seda.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-Lo siento. Pero no. –dijo el hombre con las manos de seda.
Y se marchó.
En el Oeste había un hombre con los pies de alas.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-Te esperaba hace tiempo. Ahora no –dijo el hombre con los pies de alas.
Y se marchó.
En el Sur había un hombre con la voz quebrada.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-No. No soy yo –dijo el hombre con la voz quebrada.
Y se marchó.
****
TRES
Ella siguió por el mundo buscando.
Por el mundo entero.
Una tarde, subiendo una cuesta, encontró a una gitana.
La gitana la miró y le dijo:
-El que buscas te espera en el banco de una plaza.
Ella recordó al hombre con los ojos de agua.
Al hombre que tenía las manos de seda.
Al de los pies de alas.
Y al que tenía la voz quebrada.
Y después se acordó de una plaza.
Y de un árbol con las flores lilas.
Y de aquel hombre que, sentado a su sombra, la había visto pasar con una sonrisa.
Dio media vuelta y empezó a caminar sobre sus pasos.
Bajó la cuesta.
Y atravesó el mundo.
El mundo entero.
Llegó a su pueblo.
Cruzó la plaza.
Caminó hasta el árbol florecido de lilas.
Y le preguntó al hombre que estaba sentado a su sombra:
-¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?
El hombre que estaba sentado en el banco de la plaza le dijo, con la voz quebrada:
-Te espero.
Después levantó la cabeza.
Y ella vio que tenía los ojos de agua.
Le acarició la cara.
Y ella supo que tenía las manos de seda.
La invitó a volar con él.
Y ella supo que tenía también los pies de alas.
FIN.
-¿Qué hace usted, señor, sentado bajo este árbol, en vez de jugar?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó la madre y le preguntó:
-¿Qué haces, hijo mío, sentado bajo este árbol, en vez de ser feliz?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
****
DOS
Ella salió de su casa dispuesta a buscar.
Cruzó la calle.
Atravesó la plaza.
Y pasó junto al árbol florecido de lilas.
Miró rápidamente al hombre.
Al árbol.
Pero no se detuvo.
Había salido a buscar.
Y tenía prisa.
Él, con una sonrisa, la vio pasar.
Alejarse.
Hacerse un punto pequeño.
Desaparecer.
Y se quedó mirando el suelo nevado de lilas.
Ella fue por el mundo a buscar.
Por el mundo entero.
En el Norte había un hombre con los ojos de agua.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-No lo creo. Me voy –dijo el hombre con los ojos de agua.
Y se marchó.
En el Este había un hombre con las manos de seda.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-Lo siento. Pero no. –dijo el hombre con las manos de seda.
Y se marchó.
En el Oeste había un hombre con los pies de alas.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-Te esperaba hace tiempo. Ahora no –dijo el hombre con los pies de alas.
Y se marchó.
En el Sur había un hombre con la voz quebrada.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-No. No soy yo –dijo el hombre con la voz quebrada.
Y se marchó.
****
TRES
Ella siguió por el mundo buscando.
Por el mundo entero.
Una tarde, subiendo una cuesta, encontró a una gitana.
La gitana la miró y le dijo:
-El que buscas te espera en el banco de una plaza.
Ella recordó al hombre con los ojos de agua.
Al hombre que tenía las manos de seda.
Al de los pies de alas.
Y al que tenía la voz quebrada.
Y después se acordó de una plaza.
Y de un árbol con las flores lilas.
Y de aquel hombre que, sentado a su sombra, la había visto pasar con una sonrisa.
Dio media vuelta y empezó a caminar sobre sus pasos.
Bajó la cuesta.
Y atravesó el mundo.
El mundo entero.
Llegó a su pueblo.
Cruzó la plaza.
Caminó hasta el árbol florecido de lilas.
Y le preguntó al hombre que estaba sentado a su sombra:
-¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?
El hombre que estaba sentado en el banco de la plaza le dijo, con la voz quebrada:
-Te espero.
Después levantó la cabeza.
Y ella vio que tenía los ojos de agua.
Le acarició la cara.
Y ella supo que tenía las manos de seda.
La invitó a volar con él.
Y ella supo que tenía también los pies de alas.
FIN.
Busque un video, canción, poesía, u otro cuento que establezca relaciones con este primero.
|
EL
NIÑO Y LA ESTRELLA.
Un astro brilla en el azul del cielo
Y en el agua dormida se refleja.
Un hombre que pasaba dijo al niño poeta:
-
Tú que sueñas con rosas en las manos,
Y con el alma al ideal abierta
Cantando van tus
ilusiones dime:
¿Entre tú y yo, cual es la
diferencia?
-
Esta responde el niño;
-
Levanta la cabeza:
¿Ves la estrella que brilla solitaria en el azul?
-
La veo.
-
Ahora cierra los ojos y responde:
-
¿Con los ojos cerrados sigues viéndola?
-
No, - dijo el hombre-, no la veo.
-
Entonces,
-
Como el que absorto sueña,
-
Aunque cierre los ojos, - dijo el niño-,
-
Yo sigo viendo en el azul la estrella.
Traducción
de Catulle Mendes
Por
Ismael Enrrique Arciniegas.
Nuestra
lengua, Primer curso, enseñanza Media, Edfitorial Voluntad, 1969.
|
JUSTIFICACIÓN DE LA SELECCIÓN DEL TEXTO:
Debo decir que fue muy tediosa
la manera de buscar un texto que reflejara alguna similitud literaria o que
estableciera una conexión directa con el texto de María TeresaArdueto.
El contexto donde se produce el desarrollo de las dos historias
guardan ciertas similitudes como:
·
Los personajes se encuentran esperando uno
debajo de un árbol y el orto a la orilla de un lago, ambos tenían una similitud poética, y en segundo lugar aguardaban por algo o
por alguien.
·
La similitud más importante es que ambos veían lo que las demás personas
por su afán no se permitían ver.
·
El primer personaje tenía muy claro, sabía y pudo ver que era
lo que aquella muchacha buscaba, y el niño podía ver, quizás por su inocencia
lo que los demás no podían.
Muchas veces buscamos la felicidad
dando vueltas y topes por infinidad de lugares, y no nos damos cuenta
que esos detalles de felicidad están siempre
iluminando y acompañándonos durante todos los días, más cerca de los que nos podamos imaginar,
es una invitación a quitarnos esa venda de los ojos y observar con el alma y
el corazón las bendiciones que nos ofrece diariamente la vida y valorar el solo hecho de existir.
Realizado por: ZOLANYE MORENO
REGALADO.

Zolanye, excelente selección, de los textos elegidos en los diferentes grupo considero que es uno bastante cercano a la esencia del cuento de Andruetto y el enfóque de análisis al cual recurres muestra una manera diferente de ver el amor y la intención de la escritora con "El árbol de lilas". El microcuento reune las características de impacto lector, pero también logra transportar a otro espacio mágico, como ocurre con el cuento inicial.
ResponderEliminarInteresante texto de Arciniegas... , me dejaste con la pregunta porque utilizaste la palabra tedioso...?, no serìa dificil?
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